Tu perro se acurruca en tu regazo. Un familiar se acerca y el perro se pone rígido o gruñe. Puede parecer que te protege, pero quizá le preocupa perder un lugar cómodo. Sea cual sea el motivo, no dejes que alguien siga acercándose para ver si el perro “va en serio”.
Pausa el contacto cercano cuando la gente necesite moverse. Dale a tu perro una cama aparte y cómoda e invítalo allí antes de que alguien se acerque a ti. No levantes ni empujes a un perro que gruñe para sacarlo de tu regazo. Si ha intentado morder o ha mordido, o hay niños cerca, usa barreras y busca ayuda veterinaria y de comportamiento cualificada y basada en refuerzo positivo. Una reacción nueva también merece una revisión de salud.
Enseña una salida feliz en momentos fáciles
Cuando nadie se acerque, enseña una señal como “abajo” o “ven” y recompensa a tu perro por bajar de buen grado. Deja que vuelva a un lugar cómodo a veces, para que la señal no signifique siempre que acaba todo el cariño. Practica con una persona moviéndose por la habitación solo a una distancia donde tu perro siga relajado. Si se pone rígido, el ejercicio es demasiado difícil: reinicia con más espacio.
Mantén los saludos y los abrazos entre personas separados del tiempo en el regazo mientras dura el entrenamiento. No intentas demostrar de quién es la silla o la persona. Ayudas al perro a aprender que puede moverse y seguir teniendo cosas buenas, sin necesidad de avisar a nadie de que se aleje. Para saber más sobre proteger a una persona o un lugar de descanso, consulta la guía de protección de recursos. Evita los acercamientos cercanos y busca ayuda individual si alguien pudiera ser mordido.
¿Alguna de estas suena a la tuya?
Elige la que encaje. No se guarda ni se envía nada.
Fuentes y notas de cuidado
Fuentes: American Veterinary Society of Animal Behavior: Grrr... ¡este regazo es mío!. Dogs Trust: protección de recursos en perros.
Un cambio repentino de comportamiento puede tener una causa médica. Si algo no cuadra, consulta primero con tu veterinario.
Preguntas frecuentes
¿Me está protegiendo mi perro?
Puede parecerlo, pero un perro en un regazo suele preocuparse por perder un lugar cómodo más que por protegerte a ti. El plan funciona en ambos casos.
¿Qué debemos cambiar hoy?
Pausa el contacto cercano cuando la gente necesite moverse y dale a tu perro una cama cómoda aparte. No levantes ni empujes a un perro que gruñe para sacarlo de tu regazo.
¿Qué practicamos?
En momentos fáciles, enseña una señal como “abajo” o “ven” y recompensa que baje de buen grado, y deja que vuelva a veces para que no signifique siempre una despedida.
¿Y los abrazos y saludos?
Mantenlos separados del tiempo en el regazo mientras trabajas en esto.
