Un saludo con saltos puede venir de la emoción, la frustración, la preocupación o de un intento aprendido de llamar la atención. El primer paso es dejar de ensayar la avalancha en la puerta. No esperes a que las visitas estén dentro para inventar el plan. Si también ocurre cuando vuelven tus propias personas a casa, el plan de la misma avalancha en la puerta con la familia usa los mismos pasos.

Antes de llamar a la puerta

Ten a tu perro en otra zona cómoda o tras un portón seguro mientras entran las visitas. Dale algo adecuado que hacer y tráelo solo cuando la sala esté tranquila y todos puedan seguir el mismo plan. Pide a las visitas que no toquen ni hablen al perro mientras salta. Recompensa las cuatro patas en el suelo; un saludo corto y tranquilo puede venir después.

Practica sin visitas reales

Ensaya con una persona conocida en un entorno fácil, recompensando breves momentos con las patas en el suelo o eligiendo una alfombrilla. Termina mientras todo va bien. Si el perro está rígido, gruñe, muerde al aire o intenta escapar, trátalo como una cuestión de seguridad y miedo, no como un salto exuberante normal. Mantén la distancia y busca apoyo cualificado. Un perro preocupado no necesita saludar a las visitas. La separación segura es mejor que el contacto bajo presión.

Comprobación rápida

¿Qué pasa en la puerta?

Elige la que encaje. No se guarda ni se envía nada.

Fuentes

Fuentes y notas de cuidado

Preguntas frecuentes

¿Qué cambiamos primero?

Deja de ensayar la avalancha. Ten a tu perro en otra zona cómoda o tras un portón seguro mientras entran las visitas, y tráelo cuando la sala esté tranquila.

¿Cómo practicamos?

Ensaya con una persona conocida en un entorno fácil, recompensando las patas en el suelo o que elija una alfombrilla, y termina mientras todo va bien.

¿Cuándo saltar es algo más que emoción?

Si el perro está rígido, gruñe, muerde al aire o intenta escapar, trátalo como preocupación y busca ayuda en lugar de forzar saludos.

¿Quién debe seguir la rutina?

Todos los que entran con regularidad, para que las reglas del saludo sean predecibles.

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